{"id":120,"date":"2018-06-13T07:30:00","date_gmt":"2018-06-13T07:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/localhost\/wordpress\/?p=120"},"modified":"2021-05-23T07:39:38","modified_gmt":"2021-05-23T07:39:38","slug":"dia-2-el-movimiento-se-demuestra-andando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentik.com\/?p=120","title":{"rendered":"D\u00eda 2: El movimiento se demuestra andando"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"513\" src=\"https:\/\/localhost\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/cuaderno.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-121\" srcset=\"https:\/\/www.cuentik.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/cuaderno.jpg 800w, https:\/\/www.cuentik.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/cuaderno-300x192.jpg 300w, https:\/\/www.cuentik.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/cuaderno-768x492.jpg 768w, https:\/\/www.cuentik.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/cuaderno-520x333.jpg 520w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Durante los meses que siguieron a las navidades del 2016 se fue fraguando en nuestras cabezas una historia de aquel ratoncito malhumorado.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio nos lo tomamos como un juego. Desarroll\u00e1bamos la historia como respuestas a las preguntas que nos surg\u00edan de la actitud del ratoncillo: \u00bfPorqu\u00e9 se comportaba de esa manera?\u00bfPorqu\u00e9 realiz\u00f3 aquella fechor\u00eda tan horrible?\u00bfC\u00f3mo reaccionar\u00eda tras darse cuenta de lo que hab\u00eda hecho?\u00bfQu\u00e9 es lo que podr\u00eda pasar despu\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las respuestas que arrojaron nuestra imaginaci\u00f3n, las fuimos anotando alborotadamente ( como tenemos por costumbre ) en un viejo cuadernillo que andaba olvidado en un caj\u00f3n del escritorio. Y seg\u00fan las terminamos de anotar en \u00e9l, lo volvimos a meter en el mismo caj\u00f3n del mismo escritorio. Y lo volvimos a olvidar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese verano, como los veranos anteriores desde que mi hermana se traslad\u00f3 a vivir a la encantadora ciudad de Tarragona, aprovechando que est\u00e1bamos all\u00ed de vacaciones, volvimos a retomar nuestro tema de conversaci\u00f3n favorito: el monotema de que \u201cpodemos hacer juntos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el en\u00e9simo \u201cbrainstorming\u201d que tuvo lugar entre los dos ( en realidad, nuestras tormentas de ideas, son m\u00e1s como una vieja cafetera italiana oxidada, de las que utilizaban nuestras abuelas, que cuando las ideas que est\u00e1n en el fondo se calientan, salen borboteantes por las tapas latentes de nuestras cabezas), surgieron de nuevo un mont\u00f3n de ideas (\u00bfno ol\u00e9is el aroma a caf\u00e9 reci\u00e9n hecho?) que ten\u00edamos guardado en un peque\u00f1o tarro herrumbroso de \u201ccaf\u00e9\u201d, con una enmohecida etiqueta que pone \u201cideas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esta vez fue diferente. Normalmente, nuestras ideas pod\u00edan ir desde hacer una p\u00e1gina web de esto o de lo otro, hasta una peque\u00f1a librer\u00eda d\u00f3nde los clientes pudieran tomarse un caf\u00e9 o un t\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 vez est\u00e1bamos de acuerdo en que hici\u00e9ramos lo que hici\u00e9ramos nos tendr\u00edamos que divertir y hacer lo que verdaderamente dese\u00e1bamos hacer: escribir y dibujar.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos habr\u00eda encantado que el intercambio en la distancia de ideas, bocetos, opiniones, contra-ideas, etc, hubiera sido como una compleja autopista neuronal, d\u00f3nde toda \u00e9sta informaci\u00f3n se trasladase vertiginosamente de un lado a otro entrecruz\u00e1ndose con frenes\u00ed y precisi\u00f3n suiza, pero la verdad, es que nuestro sistema de comunicaci\u00f3n, y a pesar de lo avanzada que est\u00e1 la tecnolog\u00eda en este sentido, era m\u00e1s bien como aquel primer corto de Mickey Mouse en el que apaciblemente viajaba por un r\u00edo, subido en un desvencijado barco a vapor, silbando una despreocupada melod\u00eda y haciendo sonar los silbatos del barco a cada recodo del r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, silbido a silbido, viajando apaciblemente en nuestro peque\u00f1o barquito de imaginaci\u00f3n, rescatamos de la oscuridad del caj\u00f3n del escritorio, aquel viejo cuadernillo que guardaba en su interior un batiburrillo de palabras que quer\u00edan formar una historia y, bas\u00e1ndonos en los apuntes que ten\u00edamos, empezaron a dibujarse en nuestra \u201ccabeza pensante\u201d (una mezcla de rizos naranjas y entradas casta\u00f1o-canosas), los primeros bocetos de los escenarios y personajes que dar\u00edan vida a la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y por f\u00edn, en un vetusto y maravilloso cuadernillo de tapa blanda color azul que ten\u00edamos cari\u00f1osamente guardado en el caj\u00f3n de el escritorio, escribimos un borrador completo sobre aquel ratoncillo blanco que nos visit\u00f3 unas navidades.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante los meses que siguieron a las navidades del 2016 se fue fraguando en nuestras cabezas una historia de aquel ratoncito malhumorado. 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