La Bella Durmiente – Capítulo V

La Bella Durmiente

Efectivamente, para sorpresa de todos, una señora con el paraguas abierto, descendía con suma delicadeza desde el techo. Y por el movimiento de sus labios parecía que estaba… ?¡cantando!.

El aterrizaje fue como el descenso. Impecable y deliciosamente delicado. Primero posó un pie, luego otro, cerró el paraguas, dejó en el suelo un enorme bolso que llevaba y se alisó meticulosamente el vestido.

Parecía joven, unos treinta y alguno, morena y piel tersa. Vestía blusa blanca con una bufanda de rayas marrones al cuello, traje de dos piezas, falda con enaguas y chaqueta, azul marino y en la cabeza un pequeño sombrero adornado de flores y frutos silvestres.

Desde el momento que la vio descender desde el techo, con la luz de la lámpara a su espalda,a Jacob le pareció que un ángel, con enaguas claro, les venía a visitar. Por fin, una candidata decente con la que poder hablar.

— Buenas noches, — inició Jacob la entrevista alzando una ceja con evidente interés — ¿nos podría decir su nombre por favor?

El ángel caído del cielo asintió gentilmente inclinando ligeramente la cabeza y contestó:

— ♫ My name is Mary Poppins. Miss Mary Poppins♫ — dijo cantando en un perfecto inglés

A Jacob se le bajó la ceja de inmediato.

— Inglesa, ¿verdad?. — Preguntó con la esperanza de que su ángel fuera en realidad del pueblo de al lado, y hubiera hablado en inglés, solo para hacerse la interesante.

— ♫ Yes, i’m english ♫ — respondió, incluso con más acento incluso que la primera vez.

— Perfecto — dijo Jacob, con tono de que no era perfecto, y añadió — Supercalifragilisticoespialidoso.

—What?

— Nada, nada. Cosas que decimos aquí en el pueblo.

— ♫ Oh! Palabro bonito♫ — dijo Miss Poppins con fuerte acento británico — ♫ Mi hablar chiquito su idioma ♫ ♫Supercalifragilisticoespialidoso♫

— Fenomenal — pensó el mayor de los hermanos Grimm, al mismo tiempo que indicaba a Wilhelm con una seña, que se hiciera él cargo del “regalito” caído del cielo.

Con una medio sonrisa burlona, desde su silla, Wilhelm comenzó a preguntar.

—¿Es usted bruja?

— ♫Nou♫ — contestó la miss con fuerte acento.

—¿Sabe hacer pociones?

_♫Nou♫.

—¿Hechizos?

—♫Nou♫.

—Trasformaciones, aquelarres, maldiciones…

—♫Nou♫, ♫nou♫, ♫nou♫.

—Pues sintiéndolo mucho señorita…—comenzó a decir Wilhelm.

—♫Miss.♫ —Le interrunpió, como ya venía siendo costumbre durante toda la noche, la entrevistada.

—¿Cómo dice?

—♫Miss Mary Poppins♫. ♫I am english♫.

—Entonces señorita, miss.. — dijo Wilhelm, pasando lentamente su mano por la cara, con evidente signo de desesperación — ¿Que es lo que hace usted?

— ♫I’m a babysitter, I do magic singing and I take all kinds of useless things out of my bag♫. — Contestó con seguridad y orgullo británico. Y afinamiento, claro.

—¿¡WHAT!? — gritó casi al unísono la sala al completo.

— Ha dicho, que cuida niños, hace magia cantando y saca toda clase de cosas inútiles del bolso. — aclaró la familiar voz del “erudito” jefe de mantenimiento. — Que pasa, — respondió dolido a las miradas de incredulidad de sus vecinos —todos los manuales vienen en inglés.

Y la extraña niñera mágica, — extraña por extravagante, no por inglesa, que todo hay que aclararlo — comenzó una demostración de sus mágicas habilidades.

Abrió su enorme bolso y empezó a sacar cosas, a la vez que comenzaba una animada canción.

— ♫Con un poco de azúcar esa píldora que os dan ♫ — Y sacaba del bolso un larguísimo perchero, un paraguas, un juego de tazas para el té con su tetera a juego, una silla, otro paraguas, lo cual dejaba a las claras que era inglesa de pura cepa. — ♫ La píldora que os dan pasará mejor La píldora que os dan pasará mejor. ♫ — Y todos los objetos que iba sacando de ese bolso mágico se ponían a bailar al son de la canción

Wilhelm ya no podía más. Al borde de la ira, solo le faltaba echar humo por las orejas, abrió la boca para lanzar una retahíla de exabruptos contra la niñera cantarina, cuando notó que su hermano Jacob le tiraba del faldón de la chaqueta para llamar su atención.

— Wil, Wil — le susurraba — escucha, no saltes. He oído que las niñeras inglesas son las mejores. ¿No estábamos buscando a alguien para que se hiciera cargo de madre?.

A Wilhelm se le pasaron todos los males, una sonrisa maliciosa se instaló en la cara y dirigiéndose muy cortésmente a la niñera la dijo:

— ¡Miss Poppins! Valoramos enormemente sus cualidades, pero desgraciadamente el papel para el que realizamos las entrevistas esta noche es para el de una vulgar y siniestra bruja. Sería una pena y un desperdicio, el desaprovechar….sus aptitudes en semejante personaje. No obstante, — continuó — tenemos un papel que creemos encaja con usted perfectamente.

Así, siempre que le parezca bien, nos gustaría conversar con usted al finalizar el casting a todos los candidatos. — terminó de hablar girándose hacia su hermano guiñándole un ojo y levantado el pulgar de su mano derecha.

— ♫Oh! Good! Yo muy contenta♫ — dijo la inocente niñera entre trinos.

— Bien, pues si quiere … — comenzó a decir Wilhelm a la vez que se giraba de nuevo hacia la niñera. Pero había desaparecido. Jacob volvió a tirar de la chaqueta de su hermano señalando al techo. Y la niñera volaba llevada por sus paraguas de la misma forma en la que llegó. Cantando. ♫ Con un poco de azúcar esa píldora que os dan, la píldora que os dan, pasará mejor♫

El hermano menor se la quedó mirando mientras se alejaba y preguntó entrecerrando los ojos:

—¿Va colgada de un cable?

—Si, Jacob, todos lo hemos visto desde el principio. Va colgada.. de un cable. ¡Y que pase la siguiente!